10
October
2007

Si se te ha pasado el arroz blanco y está blando y apelmazado puedes recuperarlo colocándolo en un colador, pasándole agua fría y metiéndolo unos minutos en el horno para que se seque. Rehógalo después con aceite de oliva y ajo frito y añádele un chorro de limón en el último momento.
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9
October
2007

Anoche quería salir un rato, aprovechando un poco la fiesta de hoy y que había un concierto que me apetecía ver. Para completar la salida nocturna, pensé que nada mejor que tomarme un riquísimo bocadillo de calamares en un bareto en el que los hacen muy, muy buenos. Al final me quedé en casa y preparé una tortilla de patatas, pero de esta noche no pasa: bocadillo de calamares para cenar.
Los calamares han de ser grandes y frescos. Se lavan, se secan, se cortan en anillas y se sazonan ligeramente. Se prepara el rebozado, que puede hacerse de mil y una maneras. Una de las mías es ésta: se cascan un par de huevos, separando las yemas de las claras y se baten las yemas junto con unos cien gramos de harina hasta que se obtiene una pasta homogénea y sin grumos. Se incorpora luego la cerveza, poco más de un vaso (el resto se va bebiendo mientras se cocina) y se deja reposar la mezcla durante una media hora. Mientras tanto, se montan las claras a punto de nieve bien firme y una vez pasado el tiempo de reposo, se añaden a la masa, poco a poco para que no se bajen.
Se pone aceite abundante en una sartén honda y cuando ya está caliente se van rebozando las anillas y friendo por tandas, no demasiadas a la vez para que no se peguen. Una vez doradas, se sacan y se escurren en papel de cocina.
Se prepara el pan, del día, crujiente, y si puede ser, calentito y se rellena con los calamares. Un bocadillo excepcional para un día festivo.
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1
October
2007

¿Te gustan las patatas fritas? Si es así, disfrutarás con esta receta que la única complicación que presenta es prepararte, tú mismo, un aceite de hierbas para freírlas.
* patatas
* romero
* tomillo
* salvia
* dientes de ajo
* aceite y sal
Para preparar el aceite lava muy bien las hierbas (romero, tomillo y salvia) frescas, quitando las partes leñosas y ponlas en un cuenco, junto con dos dientes de ajo picados muy finos. Reserva parte de las hierbas para decorar el plato. Vierte en el cuenco el aceite suficiente como para poder freír las patatas, tapa el cuenco y déjalo reposar durante una hora más o menos, para que coja todo el aroma y el sabor.
Pela las patatas y córtalas en rodajas finas. Cuando ya haya pasado el tiempo de reposo, filtra el aceite, ponlo en una sartén y deja que se caliente. Sazona las patatas y fríelas a fuego vivo hasta que estén doraditas. Retíralas de la sartén y déjalas sobre papel de cocina para que escurran el aceite. Pásalas a una fuente, ajusta de sal y espolvorea las hierbas que habías reservado. ¿Un huevo frito para acompañar? Perfecto, puedes freírlo en el mismo aceite para que te quede delicioso.
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22
September
2007

Mi economía no es demasiado desahogada estos días, así que casi nos vamos a especializar en platos baratos, aunque, eso sí, con ingredientes de primera calidad. Las verduras de temporada, los pescados sin glamour, los arroces acompañados de casi todo lo que se me ocurra y las pastas con diferentes salsas.
Como me quedó pendiente (cuando mi querido Jose nos descubrió esa extraña y americanizada paella de tomate) hablar largo y tendido del arroz, que es un tema que da para muchos artículos, empiezo con la receta para hacer un arroz blanco que luego nos va a servir de base para infinidad de platos, combinándolo con otros ingredientes con los que nos iremos atreviendo.
Necesitamos arroz de buena calidad, unos cien gramos por persona, que lavaremos para quitar un poco el almidón, y posteriormente coceremos con la proporción de agua salada de dos por uno, de la manera más tradicional, es decir, primero a fuego muy vivo y después más lento, hasta que se quede sin líquido. Como todas las artes, ésta de la cocina también tiene sus maestros con sus respectivos trucos: que si se lava antes o después de que esté hecho, que si el arroz se cuece tapado, que si destapado, que si se remueve, que si no se toca, que si se ponen unas gotas de limón en cuanto empieza a hervir… Lo más fácil es ir probándolas todas y quedarte con que mejor le vaya al espacio de tu cocina, a la potencia de los fuegos, a tu propio gusto o a tu manía más inconfesable. Eso es precisamente lo que yo hago. A mí me gusta lavarlo antes y después, cocerlo a ratos tapado y a ratos destapado, removerlo de vez en cuando y ponerle unas gotas de limón. Así se queda a mi gusto, y eso es lo que, en principio, importa.
Pues ya tenemos el arroz blanco cocido, que podemos conservar en el frigorífico y que nos va a servir de base para más platos de los que te imaginas. Mañana prepararemos uno con verduritas.
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10
August
2007

Los huevos permanecen más tiempo frescos si se conservan en un lugar frío y oscuro. Por lo tanto, el frigorífico es el mejor lugar para guardarlos. Asimismo, es conveniente colocarlos con la punta hacia abajo en el interior de las hueveras, que deben mantenerse cerradas. La razón es que su cáscara es permeable al aire y a los olores exteriores, que pueden penetrar fácilmente en el huevo alterando su sabor.
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