Flan de choco y algo más.

21 February 2007

Flan de choco y algo más.

flan de chocolate y menta

Yabu quería algo con chocolate, porque le encanta el chocolate. A mí también, pero he tardado unos días en prepararle su postre porque estaba buscando algo especial. Creo que lo he encontrado, así que este flan, con vuestro permiso, y sin que signifique ninguna exclusiva, le está especialmente dedicado.

No te dejes engañar por el nombre de la receta. Parece sencillo y cotidiano, pero no lo es en absoluto. Se trata, aunque con forma de flan, de algo más que eso, y, según Jordi Roca, el cocinero/repostero de quien lo he copiado, es una versión oriental del conocido after eight.

Aunque, como enseguida comprobarás, es un delicatessen para compartir con alguien muy especial, pongo los ingredientes para cuatro personas.

Como casi siempre cuando se trata de repostería, las medidas son exactas, por lo que pueden multiplicarse y dividirse según las raciones que se quieran preparar. ¿Listo? Pues vamos allá.

El flan (bombón). Se necesitan 300 gramos de nata líquida, 30 gramos de miel y 500 gramos de chocolate negro.
Se hierve la nata con la miel y se mezcla con el chocolate, rallado, sin parar de remover para que no se pegue a la cacerola, hasta que no haya ningún grumo. Cuando esté completamente disuelto el chocolate, se reparte en cuatro flaneras individuales y se deja enfriar hasta que cuaje.

La gelatina de menta. Una ramita de menta, una puntita de wasabi (una pasta de rábano picante que se puede encontrar en tiendas de alimentación oriental) 200 gramos de agua, 50 gramos de azúcar, 2 gramos de agar-agar (un alga que se comercializa deshidratada y que se utiliza cada vez más para gelatinizar con productos naturales. Es fácil de encontrar también en la sección de productos orientales). Se mezclan en un recipiente que después se pondrá al fuego, el agua, el wasabi y el agar-agar rehidratado con anterioridad. Cuando empieza a hervir hay que remover un poco hasta que quede todo disuelto y entonces, ya separado del fuego, se infusiona la ramita de menta en el líquido de la mezcla. Se vuelca en un molde más alto y más estrecho que el de los flanes, y se deja enfriar para que cuaje.

Ahora viene la parte bonita y artística del plato. Se desmoldan los flanes, se vacía la parte central y se rellena con la gelatina de menta. El resultado es espectacular no sólo en su apariencia. En serio, hay que probarlo. Dulce, refrescante, picante, estimulante, excitante…

¿Alguien más se decide a pedir un plato dedicado?

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21 February 2007

Cocinar para uno mismo.

cocinar para uno mismo

Hace un tiempo colaboré en un fantástico blog de cocina, que tuve que dejar por razones completamente ajenas a mi voluntad. Allí conocí, porque empezamos juntas nuestras colaboraciones, a Cristina Macía una asturiana, amiga de una amiga, auténtica profesional de la cocina. Yo sabía que tenía más de un libro publicado, aunque en aquella época fui incapaz de encontrarlos en las librerías de la ciudad que frecuento.

Perdimos, después, el contacto, pues razones personales la hicieron abandonar sus colaboraciones. Y ahora, después de tanto tiempo, vuelvo a encontrarme con ella, esta vez a través de un pequeño manual de cocina para uno, que se puede convertir en el terror de los singles. Se acabaron las excusas para comer en casa de los padres. Cocinar para uno mismo es sencillo, divertido y barato si dispones de una buena guía que te acompañe. Cristina en ese aspecto es inmejorable.

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14 February 2007

Placeres. La trufa.

huevos de codorniz

Cocinar es como un beso fugaz. Nos hace pensar. Nos alienta a continuar provocando nuevas sensaciones y nuevas experiencias. El cocinar, como el amor, puede perder toda su magia, su atractivo, su encanto y su seducción cuando se vuelve mecánico; cuando se convierte en una vulgaridad, trivial, habitual u obsesivo. Estos placeres buscan aspectos emocionales, románticos, imaginarios…

La alquimia de las recetas se hace fundamental en un espacio lleno de fantasías eróticas. Un mundo de texturas y de sutiles transformaciones. Nos alimentamos con aventuras llenas de situaciones excitantes; inyectando a nuestro paladar calor, frío, pasión y sensualidad; llegando a confundir la cocina con amores inalcanzables. El placer de cocinar no avanza con la monotonía. Busca un espacio entre el roce y la distancia. Entre las miradas perdidas y el silencio ocasional. Entre labios entreabiertos, la lengua recogiendo saliva, proyectando pensamientos hacia los labios ajenos. Buscamos el placer entre la comida y la alcoba. Entre miradas, risas, lágrimas y escenas imaginarias.

Andrés Madrigal. Placeres de alcoba.

Me interesa desde hace mucho tiempo la llamada cocina afrodisíaca, aunque sólo la practico con los ojos, leyendo lo que otros han escrito sobre ella. Hoy puede ser un día tan bueno como otro para dejar la teoría y empezar con la práctica. Una receta sencillita, del mismo cocinero, y copiada del mismo manual, con un ingrediente aromático, lujoso, y, dicen los que saben de esas cosas, afrodisíaco. Así que la preparo para dos, que con la pasión no se juega.

HUEVOS DE CODORNIZ REVUELTOS CON TRUFAS NEGRAS

Los hacemos con 18 huevos de codorniz (no vale cambiarlos por huevos de gallina, el tener que ir rompiéndolos uno a uno, tan pequeños, también tiene su encanto) 50 gramos de trufa negra fresca, 15 gramos de mantequilla, una cucharada de nata, sal, pimienta y costrones de pan frito para acompañar.

Es tan sencilla de preparar que casi me de vergüenza explicarlo. Se cascan los huevos de uno en uno con mucho cuidado, se van depositando suavemente en un cuenco y se baten, con sal y pimienta.
En un recipiente al baño maría (es decir, dentro de otro más grande en el que ya hay agua hirviendo) se deja derretir la mantequilla antes de incorporar los huevos. Se trabaja, sin dejar de remover, aunque suavemente, hasta que formen grumos, momento en el que se añaden la nata y la trufa muy picada para que desprenda todo su aroma. Para servirlo, en un bonito plato para dos, se rodea con los costrones de pan que ya teníamos preparados. ¡Buen placer!

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2 February 2007

Descanso de fin de semana.

guante cocina

Aunque es pronto y a pesar de que no estamos cansados, este fin de semana vamos a tomarnos un descanso, más técnico que otra cosa, para acabar de situar la cocina encantada donde realmente la queremos. Más o menos en el centro. Subiendo, eso sí, hacia la cima. Para ello se necesitan todavía unos pequeños arreglos que, aunque serán imperceptibles una vez se esté dentro, resultarán adecuados para nuestra (y vuestra) comodidad.

Sé que había prometido preparar algún plato con arroz, pero, como esto no se acaba, lo voy a dejar pendiente para el próximo fin de semana. Mientras tanto, tomaos unas cervecitas a nuestra salud, que nosotros ponemos las tapas. Y no olvidéis venir por aquí el lunes. Seguiremos en contacto. :)

tapas

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