Cocinar para uno mismo.

21 February 2007

Cocinar para uno mismo.

cocinar para uno mismo

Hace un tiempo colaboré en un fantástico blog de cocina, que tuve que dejar por razones completamente ajenas a mi voluntad. Allí conocí, porque empezamos juntas nuestras colaboraciones, a Cristina Macía una asturiana, amiga de una amiga, auténtica profesional de la cocina. Yo sabía que tenía más de un libro publicado, aunque en aquella época fui incapaz de encontrarlos en las librerías de la ciudad que frecuento.

Perdimos, después, el contacto, pues razones personales la hicieron abandonar sus colaboraciones. Y ahora, después de tanto tiempo, vuelvo a encontrarme con ella, esta vez a través de un pequeño manual de cocina para uno, que se puede convertir en el terror de los singles. Se acabaron las excusas para comer en casa de los padres. Cocinar para uno mismo es sencillo, divertido y barato si dispones de una buena guía que te acompañe. Cristina en ese aspecto es inmejorable.

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14 February 2007

Placeres. La trufa.

huevos de codorniz

Cocinar es como un beso fugaz. Nos hace pensar. Nos alienta a continuar provocando nuevas sensaciones y nuevas experiencias. El cocinar, como el amor, puede perder toda su magia, su atractivo, su encanto y su seducción cuando se vuelve mecánico; cuando se convierte en una vulgaridad, trivial, habitual u obsesivo. Estos placeres buscan aspectos emocionales, románticos, imaginarios…

La alquimia de las recetas se hace fundamental en un espacio lleno de fantasías eróticas. Un mundo de texturas y de sutiles transformaciones. Nos alimentamos con aventuras llenas de situaciones excitantes; inyectando a nuestro paladar calor, frío, pasión y sensualidad; llegando a confundir la cocina con amores inalcanzables. El placer de cocinar no avanza con la monotonía. Busca un espacio entre el roce y la distancia. Entre las miradas perdidas y el silencio ocasional. Entre labios entreabiertos, la lengua recogiendo saliva, proyectando pensamientos hacia los labios ajenos. Buscamos el placer entre la comida y la alcoba. Entre miradas, risas, lágrimas y escenas imaginarias.

Andrés Madrigal. Placeres de alcoba.

Me interesa desde hace mucho tiempo la llamada cocina afrodisíaca, aunque sólo la practico con los ojos, leyendo lo que otros han escrito sobre ella. Hoy puede ser un día tan bueno como otro para dejar la teoría y empezar con la práctica. Una receta sencillita, del mismo cocinero, y copiada del mismo manual, con un ingrediente aromático, lujoso, y, dicen los que saben de esas cosas, afrodisíaco. Así que la preparo para dos, que con la pasión no se juega.

HUEVOS DE CODORNIZ REVUELTOS CON TRUFAS NEGRAS

Los hacemos con 18 huevos de codorniz (no vale cambiarlos por huevos de gallina, el tener que ir rompiéndolos uno a uno, tan pequeños, también tiene su encanto) 50 gramos de trufa negra fresca, 15 gramos de mantequilla, una cucharada de nata, sal, pimienta y costrones de pan frito para acompañar.

Es tan sencilla de preparar que casi me de vergüenza explicarlo. Se cascan los huevos de uno en uno con mucho cuidado, se van depositando suavemente en un cuenco y se baten, con sal y pimienta.
En un recipiente al baño maría (es decir, dentro de otro más grande en el que ya hay agua hirviendo) se deja derretir la mantequilla antes de incorporar los huevos. Se trabaja, sin dejar de remover, aunque suavemente, hasta que formen grumos, momento en el que se añaden la nata y la trufa muy picada para que desprenda todo su aroma. Para servirlo, en un bonito plato para dos, se rodea con los costrones de pan que ya teníamos preparados. ¡Buen placer!

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10 February 2007

Arroz a banda.

arroz a banda

Con denominación de origen. ;)

El comentario, cómo no, transcrito del libro de Manuel Vicent. La receta, del que preparo yo en casa. Y la dedicatoria, con todo su sabor, a corsaria, que pidió ‘algún plato que lleve arroz’.

“El arroz abanda, que se sirve en paella, es producto de una falsificación. Se supone que es un arroz preparado por los marineros en alta mar en la cocina del barco de pesca con morralla de pescado y algún rape con el que se hace un caldo previo, que después de haberlo colado se utiliza para guisar el arroz sin más aditamento que un calamar troceado, sirviéndose el pescado aparte o abanda. El arroz abanda los pescadores lo llaman simplemente caldero o caldereta. Se cocina en un recipiento hondo, engatillado al fogón para que el oleaje, a veces muy duro, no derrame todo el guiso. Si en alta mar se usara la paella como recipiente no llegaría ni un solo grano a la mesa. El arroz abanda natural no es seco, al dente, como se sirve en los restaurantes, sino un poco meloso, muy impregnado.”

Como yo estoy en tierra firme y me gusta cocinarlo en la paella, podría decir que me apunto a la lista de falsificadores. En cualquier caso, ese arroz marinero al que llamamos a banda, seco o meloso, en caldero o en paella, se ha convertido desde hace unos años en uno de los signos distintivo de la cocina de Dénia. Y en un plato de día de fiesta.

La base para que salga un buen arroz es haber hecho un sabroso caldo, que puede conseguirse de diferentes maneras. Como en todo, cada cocinero tiene su truco. El mío es una buena mezcla de pescado de roca, algún trozo de rape, si hay, un hueso de emperador, cangrejos, galeras, tomate y cebolla. Se pone el pescado lavado, no limpio y destripado, en un caldero grande con agua fría, sal y azafrán, a la que se ha añadido un tomate maduro entero y una cebolla pelada, también entera. El pescado tarda poco en cocer, pero yo quiero sacar toda la sustancia, porque no lo voy a servir como plato aparte. Así que lo dejo una horita larga al fuego, y luego se queda reposando hasta que sea el momento de preparar la paella.

Como prefiero tener todos los ingredientes preparados de antemano, mientras se hace el caldo voy cortando los calamares a trozos no demasiado pequeños, un poco de ajo y perejil, que majo en el mortero con un poco de sal y tomate rallado, que a mí al arroz me gusta siempre ponerle un toque de tomate. Media hora antes de comer, ya se puede encender el paellero y ponerse a la tarea. Se sofríen en aceite de oliva, ya en la paella que vamos a sacar a la mesa, los calamares, con un poco de sal, a fuego vivo, y, cuando están casi hechos, se añade la picada de ajo y perejil y el tomate, y se da unas vueltas para que se mezcle todo. A continuación, el arroz, que también se sofríe un poco, con pimentón, y la medida correspondiente de caldo para que quede como prefieras: tres partes de caldo por una de arroz si lo quieres seco, un poco más si te gusta meloso. Unos veinte minutos, se apaga el fuego, se deja reposar y a la mesa.

Para acompañar, se suele servir allioli, que se mezcla con el arroz o se extiende sobre el pan, preferiblemente tostado. Yo lo prefiero con unas gotas de limón, pero sé que hay gustos para todos. :D

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28 January 2007

Comer y beber a mi manera.

comer y beber

Así se titula el último libro de Manuel Vicent y así podría subtitularse este blog, porque es eso casi exactamente lo que vamos a hacer. Casi, ya que, contando como contamos con tu colaboración, podemos y queremos hacerlo también a tu manera.

De esta cocina encantada intentaremos hacer no sólo un lugar en el que permanezcan encendidos los fogones, sino también un rincón al que acercarnos para compartir mesa, tertulia, descubrimientos, noticias, recomendaciones, ideas…cualquier cosa, relacionada con la cocina, sencilla, mágica y sabrosa cocina, con la que nos vayamos encontrando.

Dispondremos, con tu ayuda, no sólo de una bien surtida alacena, desde la que poder sacar todos los ingredientes necesarios para elaborar los platos que se nos vayan ocurriendo, sino también de una bien provista bodega, una biblioteca repleta de esos libros que no sólo se leen, sino que se practican, y, poco a poco, siempre entre todos, esos detalles que hacen, de todas las cocinas, el lugar acogedor y encantador en el que poder reunirse.

Ponte, pues, cómodo. Aquí nos quedamos.

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