7
April
2008

Una de salado:
- Pon en un cuenco 1 limón pelado, sin la parte blanca ni pepitas, troceado, 2 ajos machacados, 2 cucharaditas de orégano, sal, pimienta y dos cucharadas de aceite. Añade el pollo en trozos o fileteado, tapa y deja en la nevera 20 minutos. Hazlo al horno o a la plancha.
Y una de dulce:
- 1 cucharada de miel, 1 vasito de vino blanco, el zumo de medio limón, 1 cucharadita de romero y una rama de canela. Deja que tomen sabor 20 minutos y ensártalos en brochetas con cebolla en gajos y manzana en dados rociada con limón. Luego ásalos a la plancha.
escrito en Básicos, Curiosidades, Trucos |
1
March
2008

El cava, bebida típicamente mediterránea, se caracteriza fundamentalmente por su poder antioxidante.
Yo tampoco podía creerlo. Así que seguí leyendo.
Es una bebida que, consumida con moderación, tiene efectos beneficiosos sobre la salud.
Claro, ahí estaba el truco, en la moderación. Porque yo me puedo moderar con la mayoría de las bebidas, pero nunca con el cava. Aún así, seguía interesándome el artículo. El final me reconcilió con el redactor.
Sus propiedades saludables, su escasa graduación alcohólica, su inigualable presentación y su excelente tolerancia consiguen que este vino sea una joya brillante para nuestro paladar.
Porque eso es para mí una buena copa (a la que suelen seguir unas cuantas más) de cava.
escrito en Bebidas, Curiosidades, El revistero |
17
February
2008

Aunque me resulta difícil de imaginar, me gusta lo que consigo visualizar cada vez que leo este
recorte: “Jarabe de bellotas, caldo de raíces, huevos de aves silvestres: más allá de la moda ‘bio’, ciertos chefs practican una cocina ‘primitiva’ con productos recolectados en una naturaleza que defienden a su manera.”
Yo, que he vivido en el campo y sé todo lo que se puede encontrar a poco que rebusques, le encuentro un encanto especial a la cocina que se puede realizar con esos productos realmente naturales (de los que, no nos equivoquemos, cada vez se encuentran menos porque el asfalto todo se lo come) si se la adereza con la imaginación y la creatividad que relatan en el artículo, del que este párrafo es sólo una muestra: El chef Tomaz Kavcic “recoge narcisos de nieve y prímulas. Cuando recoge piedras, hay musgo”, explica la intérprete mientras el chef prepara un plato sobre “la idea del torrente”. “Con todo eso, hace una sopa con pedacitos de madera con musgo, piñas, prímulas…” El cliente es invitado a hundir las manos en un recipiente de agua helada de torrente antes de degustar los filetes de trucha presentados sobre un pedazo de pan colocado sobre una de las piedras del mismo caudal. Se trata de “dar una sensación particular, no sólo en el paladar, sino también físicamente”, explica el chef.
No sé vosotros, pero yo quiero vivir esa experiencia. Aunque la verdad es que, aparte de los espárragos y unas cuantas hierbas fácilmente reconocibles, no sé si me atrevería a cocinar con esos particulares ingredientes en casa.
escrito en Curiosidades, El revistero, Los cocineros |
5
February
2008

Los aceites aromáticos permiten disfrutar del aroma de las especias y las hierbas aromáticas durante todo el año ya que el aceite, como el vinagre, es un medio ideal para conservarlas mucho tiempo. Además, ayudan a realzar el gusto de casi cualquier receta y pueden realizarse preparaciones muy personales.
Pero hay que tener en cuenta que este tipo de aceite se usa básicamente como condimento, tanto en ensaladas como en carnes y pescados a la plancha, en crudo, y no para cocinar con ellos.
Aunque las combinaciones dependerán del gusto de cada comensal, las hierbas aromáticas más utilizadas son: albahaca, laurel, orégano y tomillo. Y en cuanto a las especias, destacan el cardamomo, el comino, el clavo y la nuez moscada, que pueden utilizarse enteras o machacadas para proporcionar aún más sabor.
Una vez realizada la mezcla conviene dejarla macerar durante un mínimo de 48 horas.
escrito en Básicos, Curiosidades, Hierbas, condimentos y especias, Trucos |
22
January
2008

Hace unos días comí con unas amigas en un restaurante holandés desde el que se disfrutaba una maravillosa vista. De la extensa carta, repleta de consistentes platos de carne, sólo me atreví a pedir unas brochetas de pollo con salsa de cacahuete, el saté que se suele comer en los chinos y orientales en general. Pues estaba tan delicioso que busqué la receta de la salsa en cuanto llegué a casa y me pareció tan sencilla y asequible que hoy lo he preparado para cenar.
Lo de las brochetas de pollo no tiene más misterio que bañarlas en leche de coco después de aceitarlas y antes de asarlas a la barbacoa o, en su defecto, a la plancha. Hay que tener, eso sí, previamente remojados los pinchos de madera para que no se quemen.
La salsa, con la que se remojan las brochetas una vez asadas, es tan sencilla de preparar que lo más complicado es encontrar todos los ingredientes: 1 cebolla picada, 2 dientes de ajo majados, genjibre verde rallado, 1/2 cucharadita de guindilla, 2 cucharaditas de curry, 1 cucharadita de comino molido, 400 ml. de leche de coco, 3 cucharadas de azúcar moreno, 1 taza de crema de cacahuete,
Primero se hace un sofrito con la cebolla, el ajo y el genjibre la guindilla, el curry y el comino, removiendo para que no se pegue. Se añade la leche de coco y la crema de cacahuete y se deja cocer hasta que la salsa espese. Se añade el zumo de limón y se sirve, espesa y caliente, derramándola por encima de las brochetas de pollo ya preparadas.
Si te sobra salsa puedes guardarla unos días en el frigorífico. Aunque no sé yo si te va a sobrar.
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