Crema de gengibre para bizcocho.

1 febrero 2007

Crema de gengibre para bizcocho.

gengibre rallado
¿Más calorías y un poco de exotismo? Acompañamos el bizcocho de peras, o cualquier otra tarta de frutas, con una deliciosa crema de gengibre.

Se necesitan:
* tres vasitos y medio de leche
* cuatro yemas
* 90 gramos de azúcar
* 20 gramos de gengibre fresco rallado

Y la elaboración es tan sencilla como poner la leche con el gengibre en un cazo y llevar a ebullición. Cuando empiece a hervir, se retira del fuego y se deja templar. Mientras se enfría, se baten las yemas con el azúcar, hasta que queden blanquecinas y espumosas. Agregamos entonces la leche, filtrándola, y se pone de nuevo la mezcla al fuego. Se cuece lentamente, a fuego bajo y removiendo, hasta que vele la cuchara, pero atención, no debe hervir. Se retira y se deja enfriar. Ya la puedes servir acompañando al bizcocho.

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29 enero 2007

Crema de gambas.

crema de gambas

Después de las fiestas, cuando cierran por vacaciones los principales restaurantes de la zona, que suelen acaparar los mejores productos del mar en esas fechas, es cuando los ciudadanos de a pie, a pesar de la cuesta de enero y de que los precios, aunque bajen, continúan siendo casi prohibitivos, volvemos a ser los mejores clientes de las pescaderías. Y, en estos primeros meses del año, las estrellas de los escaparates son, sin duda, las gambas y los erizos.

Pues con gambas a un precio razonable y con el frío que hace, nos preparamos una suculenta crema, aunque compramos algunas de más para poder disfrutarlas, con todo su sabor, a la plancha.

En casa, donde la cocina, además de encantada, es sólo mía, suelo preparar cuatro raciones, aun siendo tres comensales, por aquello de que nunca se sabe. Y, si sobra, como nos ha gustado, vamos teniendo un fondo para aquellos días en los que encuentro cosas mejores que hacer que meterme en la cocina, que también los hay.

Y, para esas cuatro raciones, se necesitan:
800 gramos de gambas, una cebolla, dos tomates bien rojos, un vasito de vino blanco seco, un clavo de olor, una hojita de laurel, azafrán, una ramita de perifollo, un brick pequeño de nata líquuida, aceite de oliva, sal y pimienta.

¿Todos los ingredientes a mano? Pues allá vamos.

Lo primero es cocer un poco las gambas, en una cacerola en la que se habrá puesto la cebolla, pelada y cortada en cuartos, el clavo, el laurel, el vasito de vino y un pelín de sal y pimienta, y que habrá estado cociendo unos veinte minutos. En plena ebullición se ponen las gambas lavadas, y se dejan cocer apenas, unos tres minutos, lo justo para que cambien de color. Se sacan entonces, se reservan y cuando ya no quemen, se pelan. Se trituran, con la cebolla que se ha cocido, dejando algunas para la decoración del plato.

Los tomates, rallados, se sofríen en una sartén, añadiendo luego la crema de las gambas y el caldo, en el que habremos disuelto el azafrán y se deja cocer todo junto sin dejar de remover durante unos cinco minutos, momento en que retiramos del fuego y se añade la nata, removiendo de nuevo.

Ya está la crema preparada para servir en cuencos, a los que se añaden las gambas que se habían conservado enteras y el perifollo, y se come muy caliente.

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