Tortilla rellena de hortalizas.

10 June 2007

Tortilla rellena de hortalizas.

tortilla rellena

Ahora que ya hay verduritas de verano, una tortilla con la que disfrutaremos de una explosión de sabores de huerta.

Necesitaremos huevos, calabacín, berenjena, pimiento verde, de los llamados ‘italianos’, ajo, tomillo fresco, yogur griego (para la salsa), pimentón, aceite, sal y pimienta.

Las hortalizas se lavan, se secan, se limpian de semillas y se asan en la parrilla (o en el horno) con el diente de ajo laminado por encima, y ligeramente engrasadas con aceite. Cuando estén hechas por los dos lados, se ponen en un plato y se espolvorea el tomillo picadito por encima.
Mientras tanto, se preparan las tortillas, una por persona, de la manera tradicional, es decir, batiendo los huevos con un poco de sal y cuajando por los dos lados en una sartén con un poco de aceite. Se disponen las tortillas sobre una base plana, y se van rellenando con las hortalizas que ya tenemos asadas, se enrollan y se parten por la mitad, en diagonal. Se ponen dos mitades en cada plato y se acompañan con una salsa sencilla, de yogur mezclado con un poco de pimentón.

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7 April 2007

En Pascua, monas.

mona valenciana

Y llegó el momento de los niños (aunque la mona también la disfrutamos los mayores). Después de varios días de verduras, verduras y verduras, preparamos la golosina de la pascua, que apenas se elabora ya en las casas y que ni siquiera se come tan sólo en pascua. Pero yo este año he decidido seguir las tradiciones y lo voy a hacer hasta el final. Así que hoy me pongo a hacer monas. Que, además de buenas, son una monada. :)

Ingredientes (para 6 monas individuales)

* 500 gr. de harina
* 50 gr. de levadura
* 9 huevos
* 175 gr. de azúcar
* 10 cl. de agua
* 5 cl. de leche
* piel de limón
* azúcar para espolvorear
* obleas

Preparación
Conviene prepararlas el día antes de pascua, porque ocupas muchas horas. Además, de un día para otro están en su punto.
Se baten, en un recipiente grande, dos huevos enteros y la yema de otro huevo (reserva la clara, luego se utiliza) y se mezclan con 175 gr. de azúcar, batiendo bien con las varillas.
Se deshace la levadura en un cuenco en el que se habrá puesto la harina y, cuando esté bien mezclada, se añade al recipiente en el que están los huevos con azúcar. Se añade el agua y la leche y la piel de limón rallada. Se trabaja entonces la masa hasta obtener una mezcla homogénea y agradable al tacto, aunque consistente. Se tapa con una mantita y se deja en un espacio caliente durante tres horas, pasadas las cuales se parte en seis porciones, se les da forma redondeada, se pone cada porción encima de una oblea, se vuelven a tapar y se dejan reposar un par de horas más.
Antes de meterlas en el horno, que habremos precalentado a 180º se hace un hueco en el centro de cada mona y se pone un huevo crudo, con la cáscara muy bien lavada. Se untan a continuación con la clara que habíamos reservado, batida, se espolvorean con azúcar y se colocan en el horno durante unos cuarenta minutos. Conviene no ponerlas muy juntas, porque al hornear, crecen un poco. El aroma nos dirá cuándo están hechas. Se sacan entonces del horno y se dejan enfriar en un lugar seco.

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16 March 2007

Tartaletas de huevo.

tartaletas de huevos

Porque los huevos no siempre se han de comer fritos o en tortilla, ni siquiera como unos sosos y aburridos huevos cocidos. Los huevos de codorniz, por su tamaño, dan juego para pequeños platos diferentes, como éstos, por ejemplo, que quedan muy bien entre otros aperitivos.

Necesitamos pasta quebrada congelada, huevos de codorniz, apio, zumo de limón recién exprimido, queso de oveja, mantequilla, aceite de oliva, perejil, pimienta y sal.

Se cuecen, se enfrían, se pelan y se reservan los huevos de codorniz, partidos por la mitad. Se pincelan los moldes para tartaletas, a menos que los uses de silicona, con lo que no sería necesario engrasarlos, porque en ese material no se pegan. Se divide la pasta quebrada en dos mitades, incorporando a una de ellas una cucharada de perejil muy picado. Se recubre la mitad de los moldes con esta pasta y la otra mitad con la restante. En cada uno de pone un poco de papel de estraza, cubriendo la pasta, y unas judías secas o garbanzos para evitar que suba en el horneado. Se meten en el horno unos diez minutos, se sacan, se retiran las legumbres y el papel y se hornean cinco minutos más, para que cojan color.

Cuando estén frías, se rellenan con el apio y el perejil picados, se espolvorean con el queso rallado, se aderezan con el zumo de limón y, por último, se adornan con medio huevo de codorniz cocido cada una.

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5 March 2007

Soufflé.

souffle

Este soufflé tiene historia. Si quieres leerla, aunque sea hacerme un poco de publicidad (y por qué no voy a hacérmela), pasa por aquí, que es donde la cuento. ;)

Atento a los ingredientes y los tiempos, que son imprescindibles para que salga perfecto.

Necesitamos:
* 100 gramos de queso emmental rallado
* 30 gramos de queso manchego rallado
* 70 gramos de mantequilla
* 40 gramos de harina
* 4 vasitos de leche
* 4 huevos
* una pizca de nuez moscada
* sal
* pimienta

Y lo hacemos así:
Se funden 60 gramos de mantequilla en una cazuela, a la que se agrega la harina y se mezcla bien, con una cuchara de madera, para que no se formen grumos. Cuando esté ligeramente dorada, no dejes que se queme, se incorpora lentamente la leche caliente, sin dejar de remover. Se salpimenta, se aromatiza con nuez moscada recién rallada y se cuece a fuego lento durante unos diez minutos, sin dejar de remover. Ha de quedar una bechamel finísima.
Se retira del fuego y se añade el queso emmental, se mezcla bien y se deja templar.
Se separan las yemas de las claras y se añaden las yemas a la bechamel, que ya no estará caliente, mezclando de nuevo. Las claras se montan a punto de nieve bien firme (puesdes conseguirlo poniendo una pizquita de sal antes de comenzar a batir) y se van añadiendo a la bechamel con queso, con mucho cuidado, poco a poco, con movimientos envolventes para que no se bajen. Este paso es el más delicado, así que procura hacerlo con mucho mimo.
Unta un molde para soufflé con el resto de la mantequilla y espolvoréalo con el queso manchego rallado. Rellénalo con la bechamel que ya está terminada y cuécelo en el horno precalentado a 200º unos treinta minutos; muy importante: no debes abrir el horno durante la cocción.
En cuanto lo apagues, saca el soufflé y sírvelo caliente. Puedes complementarlo con una ensalada.

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14 February 2007

Placeres. La trufa.

huevos de codorniz

Cocinar es como un beso fugaz. Nos hace pensar. Nos alienta a continuar provocando nuevas sensaciones y nuevas experiencias. El cocinar, como el amor, puede perder toda su magia, su atractivo, su encanto y su seducción cuando se vuelve mecánico; cuando se convierte en una vulgaridad, trivial, habitual u obsesivo. Estos placeres buscan aspectos emocionales, románticos, imaginarios…

La alquimia de las recetas se hace fundamental en un espacio lleno de fantasías eróticas. Un mundo de texturas y de sutiles transformaciones. Nos alimentamos con aventuras llenas de situaciones excitantes; inyectando a nuestro paladar calor, frío, pasión y sensualidad; llegando a confundir la cocina con amores inalcanzables. El placer de cocinar no avanza con la monotonía. Busca un espacio entre el roce y la distancia. Entre las miradas perdidas y el silencio ocasional. Entre labios entreabiertos, la lengua recogiendo saliva, proyectando pensamientos hacia los labios ajenos. Buscamos el placer entre la comida y la alcoba. Entre miradas, risas, lágrimas y escenas imaginarias.

Andrés Madrigal. Placeres de alcoba.

Me interesa desde hace mucho tiempo la llamada cocina afrodisíaca, aunque sólo la practico con los ojos, leyendo lo que otros han escrito sobre ella. Hoy puede ser un día tan bueno como otro para dejar la teoría y empezar con la práctica. Una receta sencillita, del mismo cocinero, y copiada del mismo manual, con un ingrediente aromático, lujoso, y, dicen los que saben de esas cosas, afrodisíaco. Así que la preparo para dos, que con la pasión no se juega.

HUEVOS DE CODORNIZ REVUELTOS CON TRUFAS NEGRAS

Los hacemos con 18 huevos de codorniz (no vale cambiarlos por huevos de gallina, el tener que ir rompiéndolos uno a uno, tan pequeños, también tiene su encanto) 50 gramos de trufa negra fresca, 15 gramos de mantequilla, una cucharada de nata, sal, pimienta y costrones de pan frito para acompañar.

Es tan sencilla de preparar que casi me de vergüenza explicarlo. Se cascan los huevos de uno en uno con mucho cuidado, se van depositando suavemente en un cuenco y se baten, con sal y pimienta.
En un recipiente al baño maría (es decir, dentro de otro más grande en el que ya hay agua hirviendo) se deja derretir la mantequilla antes de incorporar los huevos. Se trabaja, sin dejar de remover, aunque suavemente, hasta que formen grumos, momento en el que se añaden la nata y la trufa muy picada para que desprenda todo su aroma. Para servirlo, en un bonito plato para dos, se rodea con los costrones de pan que ya teníamos preparados. ¡Buen placer!

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