31
March
2008

Es conveniente tomar legumbres un par de veces a la semana. Es conveniente también no repetir la manera de cocinarlas, para que la cocina no resulte aburrida, sino más bien encantada. Es tiempo, además, de ensaladas, porque todas las verduras empiezan a estar en su punto. Es divertido sacar a la mesa platos llenos de color. Y además. tengo una mostaza a la antigua que compré pensando casi más en mirarla que en degustarla, hasta que le ha llegado la hora.
Se necesitan 150 gramos de garbanzos, 100 gramos de judías verdes, 1 cebolla roja, 1 pimiento rojo, 2 cogollos de lechuga, 1 pepino, 2 tomates de ensalada, 2 huevos, vinagre, 1 cucharada de mostaza a la antigua, 4 cucharadas de aceite, 2 cucharadas de vinagre de vino tinto, perejil picado, sal.
La noche anterior se dejan los garbanzos en remojo en agua templada con sal. Se escurren, se ponen en una cazuela y se cubren con agua caliente. Se sazonan y se dejan cocer durante dos horas aproximadamente, tapados y a fuego suave. Se escurren y se dejan enfriar. Se reservan.
Se despuntan las judías verdes, se limpian, se lavan y se hierven en agua salada durante 20 minutos. Se escurren y se dejan enfriar. Se cuecen los huevos durante 12 minutos en agua con sal y un chorrito de vinagre. Se escurren, se refrescan en agua fría y se pelan. Se pican las claras y las yemas por separado.
Se lava el pimiento, se retiran las semillas y las nervaduras blancas y se corta en tiritas finas. Se lavan también los tomates y se cortan en dados. Se lava el pepino, se pela parcialmente y se pica. Se pela la cebolla y se pica menuda. Se lavan también los cogollos, se secan y se cortan en juliana.
Se colocan los garbanzos con las verduras y las claras picadas en una ensaladera. Se sazona ligeramente y se mezcla bien. Se bate el aceite con la mostaza, el vinagre y el perejil hasta que se emulsione. Se riega la ensalada con este aliño y se sirve espolvoreada con la yema de huevo picada.
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9
February
2008

Pues sí, está a la vista. Algunos días no cocino. Me encierro yo misma en una pereza envolvente de la que cada vez me cuesta más esfuerzo salir. La cocina es la primera que lo nota. Y, como es una situación que me desagrada, porque es involuntaria, ayer, aprovechando una consulta con el médico para la que tenía cita desde que me dejé sacar un poco de mi preciada sangre porque quería saber cómo me encontraba realmente, le comenté el asunto. Me recetó, además de una dieta con la que combatir de una manera natural el problemilla de salud física que han detectado los análisis, un reconstituyente que, según dijo, también ayudará a mi ánimo. Esta mañana me he tomado la primera dosis y, aunque sé que es pronto para notar los efectos, el efecto placebo ha conseguido que me vuelva a meter en la cocina. Y éste ha sido el resultado.
Ingredientes:
• 150 gramos de queso gruyère
• 3 huevos
• 2 escalonias
• un vaso y medio de leche desnatada o evaporada
• 3 cucharadas de aceite
• 1 cucharada de margarina
• sal y pimienta
Se fríen a fuego lento las escalonias peladas y picadas finamente con el aceite caliente. Se mezclan los huevos con la leche evaporada o desnatada. Se untan con margarina unos moldes pequeños con forma de corazón y se coloca en el fondo de cada uno un poco del sofrito de escalonias y el queso rallado. Se salpimenta y se incorpora la mezcla de huevos y leche.
Se cocina en el horno precalentado a 120º durante una hora más o menos, y se deja reposar unos minutos antes de desmoldar. Se sirve acompañado de ensalada verde y se deja boquiabiertos a los comensales.
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12
November
2007

En noviembre, calabazas. Este pastel, que no es dulce, rompe un poco con las tradicionales recetas de cremas (un poco insulsas) y dulces elaborados con las calabazas que ahora están más que nunca en su punto. Toma nota, prepáralo y te sorprenderás.
Necesitamos 1 calabaza de 1 kilo, docena y media de gambas, 6 huevos, un vaso de nata, tres puerros, una cebolleta, una cucharadita de harina, mantequilla y pan rallado para untar el molde, agua, aceite, sal y perejil.
Y lo prepraramos así: se pela y trocea la calabaza y se coloca sobre una placa de horno, con un poco de sal y un chorrito de aceite, para que se ase unos quince minutos. Cuando ya está blanda, se deja templar y se aplasta con un tenedor.
Se limpian la cebolleta y los puerros, se pican finamente y se ponen a pochar en una cazuela con un poco de aceite. Cuando vayan tomando color se agrega una cucharadita de harina y se rehoga, procurando que se tueste bien sin quemarse. Se cubre con agua y se deja a fuego suave unos quince minutos. Después se tritura en la batidora y, si no queda bastante fina, se pasa la crema por el chino, hasta conseguir la textura deseada.
En un recipiente hondo se baten los huevos como para tortilla, se vierte la nata y se sigue batiendo. Se añade la calabaza que se había dejado aplastada y se mezcla bien.
En cuanto estén todos los ingredientes preparados se unta un molde con mantequilla y pan rallado y se vierte dentro la mezcla de calabaza y huevos. Se pelan las gambas crudas y se meten dentro de la masa. Se pone el recipiente al baño maría y se cuece en el horno a 180º durante aproximadamente 40 minutos. Se deja templar, se desmolda y se sirve acompañado por la crema de puerros y decorado con una ramita de perejil.
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27
October
2007

Si añades un chorrito de leche en el huevo batido con el que vas a rebozar un trozo de carne o de pescado, el empanado quedará más ligero y esponjoso. Además, será más fácil prepararlo pues mejora la adherencia del huevo.
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16
October
2007

Una tortilla para esos días en los que no sabemos si lo que realmente nos apetece es comernos sólo el postre.
Una manzana grande, una pera grande, 8 huevos, azúcar, leche, canela en polvo, aceite de oliva, sal, mermelada de cerezas.
Se pelan y se laminan las frutas y se cuecen con un poco de leche en una sartén apenas aceitada. Han de quedarse tiernas, pero no deshacerse. Se incorporan los huevos batidos con una pizca de sal, dos o tres cucharadas de azúcar y una cucharadita de canela. Hay que dejar que se cuajen como si se estuviera haciendo una tortilla de patatas, dando la vuelta cuando ya esté hecha por un lado. Cuando ya está doradita, se saca de la sartén, se espolvorea con un poco de azúcar y canela previamente mezcladas a partes iguales. Se sirve, caliente o tibia, con la mermelada de cerezas por encima.
Un excelente desayuno o una cena completita, incorporando la fruta al plato principal.
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