
Con denominación de origen.
El comentario, cómo no, transcrito del libro de Manuel Vicent. La receta, del que preparo yo en casa. Y la dedicatoria, con todo su sabor, a corsaria, que pidió ‘algún plato que lleve arroz’.
“El arroz abanda, que se sirve en paella, es producto de una falsificación. Se supone que es un arroz preparado por los marineros en alta mar en la cocina del barco de pesca con morralla de pescado y algún rape con el que se hace un caldo previo, que después de haberlo colado se utiliza para guisar el arroz sin más aditamento que un calamar troceado, sirviéndose el pescado aparte o abanda. El arroz abanda los pescadores lo llaman simplemente caldero o caldereta. Se cocina en un recipiento hondo, engatillado al fogón para que el oleaje, a veces muy duro, no derrame todo el guiso. Si en alta mar se usara la paella como recipiente no llegaría ni un solo grano a la mesa. El arroz abanda natural no es seco, al dente, como se sirve en los restaurantes, sino un poco meloso, muy impregnado.”
Como yo estoy en tierra firme y me gusta cocinarlo en la paella, podría decir que me apunto a la lista de falsificadores. En cualquier caso, ese arroz marinero al que llamamos a banda, seco o meloso, en caldero o en paella, se ha convertido desde hace unos años en uno de los signos distintivo de la cocina de Dénia. Y en un plato de día de fiesta.
La base para que salga un buen arroz es haber hecho un sabroso caldo, que puede conseguirse de diferentes maneras. Como en todo, cada cocinero tiene su truco. El mío es una buena mezcla de pescado de roca, algún trozo de rape, si hay, un hueso de emperador, cangrejos, galeras, tomate y cebolla. Se pone el pescado lavado, no limpio y destripado, en un caldero grande con agua fría, sal y azafrán, a la que se ha añadido un tomate maduro entero y una cebolla pelada, también entera. El pescado tarda poco en cocer, pero yo quiero sacar toda la sustancia, porque no lo voy a servir como plato aparte. Así que lo dejo una horita larga al fuego, y luego se queda reposando hasta que sea el momento de preparar la paella.
Como prefiero tener todos los ingredientes preparados de antemano, mientras se hace el caldo voy cortando los calamares a trozos no demasiado pequeños, un poco de ajo y perejil, que majo en el mortero con un poco de sal y tomate rallado, que a mí al arroz me gusta siempre ponerle un toque de tomate. Media hora antes de comer, ya se puede encender el paellero y ponerse a la tarea. Se sofríen en aceite de oliva, ya en la paella que vamos a sacar a la mesa, los calamares, con un poco de sal, a fuego vivo, y, cuando están casi hechos, se añade la picada de ajo y perejil y el tomate, y se da unas vueltas para que se mezcle todo. A continuación, el arroz, que también se sofríe un poco, con pimentón, y la medida correspondiente de caldo para que quede como prefieras: tres partes de caldo por una de arroz si lo quieres seco, un poco más si te gusta meloso. Unos veinte minutos, se apaga el fuego, se deja reposar y a la mesa.
Para acompañar, se suele servir allioli, que se mezcla con el arroz o se extiende sobre el pan, preferiblemente tostado. Yo lo prefiero con unas gotas de limón, pero sé que hay gustos para todos.