Ensalada con pollo.
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Otro plato que por sà solo ya constituye, a falta de una fruta en el postre, un menú completo. Que estamos ahorrando bien es indudable.
Es una manera diferente de comer pollo con patatas, porque comer bien, como tantas veces me repito yo misma, no tiene por qué ser aburrido. Y se prepara en poco más de media hora. Asà que no hay excusas.
Las patatas se cuecen, sin pelar pero muy bien lavadas, en agua salada hasta que estén tiernas. No hace falta que mires el reloj, sólo hay que pincharlas con un tenedor para averiguarlo. Se cuecen también las judÃas verdes, lavadas, despuntadas y cortadas por la mitad, también en agua con sal (yo suelo cocerlas junto con las patatas, poniéndolas un poco después de ellas). Cuando ya estén, se escurren y se reservan al calor. Cuidado con las patatas, que hay que pelarlas, por lo que conviene que las enfrÃes un poco. Mientras tanto, se prepara la pechuga de pollo, cortándola en dados pequeños y sofriéndolos hasta que estén dorados.
En una bonita ensaladera se van poniendo los componentes de la ensalada. La patata, pelada y cortada a rodajas gruesas, una cebolla picada y los trozos de judÃas verdes. Lo último, los dados de pollo. Se aromatiza con perejil y estragón, se sazona con aceite y sal y se espolvorea con una pizca de pimienta. Y entonces le damos el último toque al plato. A la sartén en la que se ha sofreÃdo el pollo se añade un chorrito de vinagre al estragón y se raspa bien el fondo con una espátula de madera. Se lleva a ebullición y se vierte inmediatamente en la ensaladera. Se remueve con cuidado y se sirve, más o menos a temperatura ambiente.