Con acelgas de mi huerta.
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Los primeros dÃas de primavera la huerta empieza a dar sus frutos. Esta semana hemos recogido acelgas, muchas y frescas acelgas, que hay que ir preparando de diferentes maneras, para aprovechar todas sus tiernas y vitamÃnicas partes. Con las hojas, cocidas en gran cantidad, porque se conservan varios dÃas en la nevera con un poco de su propio caldo, haré cocas, flanes y empanadillas y con los tallos, más consistentes, pero mucho menos apreciados, voy a hacer una especie de pastel, que podremos comernos en frÃo o en caliente, a cualquier hora del dÃa.
Limpio y corto en trozos pequeños las acelgas y pongo los tallos en una cacerola con abundante agua frÃa y sal, para cocer unos treinta minutos. Cuando estén cocidos, se escurren bien, mientras se va preparando la salsa. Con cebolla picadita, zanahorias en rodajas, tomates muy maduros pelados, despepitados y rallados. Cuando toda la mezcla de verduras esté bien sofrita en aceite de oliva, se agrega un vasito de vino blanco, una pizca de sal, una ramita de tomillo fresco, una hoja de laurel, una cucharadita de azúcar y un diente de ajo pelado, y dos vasos de agua, dejando que cueza, a fuego más bien bajo, una hora aproximadamente. Cuando esté la verdurita hecha, se retiran las hierbas (el laurel y el tomillo) y se pasa por el pasapurés, o por la batidora, como prefieras. Yo, sin duda, prefiero el pasapurés, porque se queda la salsa menos tamizada, más gruesa.
Preparo una fuente que pueda ir al horno, poniendo una capa de tallos de acelgas, una capa de salsa, otra de acelgas y el resto de la salsa. Se cubre con queso rallado y se pone en el horno hasta que el queso esté gratinado, formando una capa crujiente y dorada.