Crêpes con miel.
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Un delicioso postre, que los niños se comen como si de caramelos se tratara. Y los mayores, para qué vamos a engañarnos.
Sabiendo, además, hacer la masa, que es muy sencilla, tienes la base para cualquier tipo de relleno. Y, para que parezca algo más serio, utilizaremos harina integral. Además de buenÃsimas, sanas y con fibra. No hay excusa.
Primero, la masa. En un cuenco, se mezclan 140 gramos de harina integral con una pizca de sal y tres huevos y se va removiendo hasta obtener una pasta homogénea, a la que se va añadiendo poco más de tres vasitos de leche, en un hilo y sin dejar de remover. Funde unos 10 gramos de mantequilla y añádela también. Es el momento de dejar reposar, en un lugar fresco, aunque no dentro de la nevera, tapada con un paño y removiendo de vez en cuando. Una hora de reposo es suficiente.
Ahora, las crêpes: Elige el tamaño de sartén, completamente antiadherente y engrásala antes de ponerla al fuego. Vierte medio cacillo de la mezcla y mueve la sartén para que se extienda sola. Cuaja la crêpe durante un minuto y dale la vuelta. No temas, es fácil. Cuando esté por las dos caras, sácala, déjala en un plato y ves repitiendo la operación hasta que te quedes sin mezcla.
Es el momento de encender el horno a 220º, con el grill, y dejar que se vaya calentando. Pon 200 gramos de miel en un cazo y añade una cucharadita de canela. Caliéntala a fuego suave para que se licúe completamente. Unta con la miel la cara interna de cada crêpe, dóblalas en abanico y ves depositándolas en una fuente refractaria. Hornea unos tres minutos, espolvorea con azúcar glass y sirve enseguida, calentitas, calentitas. Exito asegurado.