Canelones de espárragos trigueros.
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En esta época del año es cuando más y más gruesos espárragos silvestres se encuentran en los pinares que hay alrededor de casa. Suelen estar muy buscados, no sólo porque son un manjar delicioso, sino porque, algunas veces, los buscadores son auténticos profesionales que los ponen a la venta, en pequeños puestos ambulantes, a un lado y otro de las carreteras comarcales por las que suelen moverse los extranjeros, que todavÃa no han aprendido cómo salir a buscarlos. Mi hija, que tiene una gran vista para encontrarlos, me trae unos enormes manojos cada vez que sale a pasear con los perros. Y, cansada de las tortillas y los revueltos, anoche se me ocurrió prepararlos de una manera diferente, aunque tan sencilla como suele ser todo en mi cocina.
Tuve, asÃ, una deliciosa cena frÃa, que los sábados por la noche me gusta no tener que complicarme demasiado si puedo arreglarme con algo menos elaborado.
Utilicé pasta de lasaña, no sólo porque es más grande, con lo que, además, los canelones tendrÃan un poco más de consistencia, sino porque la de canelones se me habÃa acabado. Se cuecen en agua con sal y una hojita de laurel y, cuando están al dente, se refrescan en agua frÃa y se secan bien con un paño, dejándolas estiradas hasta que esté listo el relleno. Se mezclan en la batidora unas cucharadas de mayonesa con unas alcaparras en vinagre y se va distribuyendo la crema sobre las láminas de lasaña, dejando una poca para acabar el plato. Se cortan unas tiras de salmón ahumado, que se van repartiendo por encima de la mayonesa, y, por último, una par o tres de espárragos, que previamente se han cocido apenas en un poco de agua salada. Se enrollan las láminas de lasaña, se distribuyen en los platos y se rocÃan con un poco de la mayonesa con alcaparras que ha sobrado. Un poco de perejil para decorar y plato de cena frÃa listo.