Limón para postre.
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No sé todavÃa qué voy a preparar para comer, pero el postre lo tengo claro. Me han traÃdo una enorme bolsa de limones, y he de utilizarlos pronto, no porque se estropeen, que no, sino porque posiblemente en unos dÃas me traerán otra. Es una de las ventajas de vivir en el campo, rodeada de vecinos agricultores. Que te traen lo mejor de cada cosecha.
Los ingredientes, además de dos limones, son: un par de yogures naturales, dos huevos grandes, una cucharada de mantequilla, cien gramos de azúcar, una cucharada de miel y cuatro rebanadas de bizcocho.
Los dulces siempre parecen un poco complicados de preparar, porque se emplean muchas palabras en las recetas. Si la lees despacio y con atención verás que, en realidad, ésta no lo es tanto. Sólo te costará una media hora y el resultado, como siempre que haces delicadamente algo que te gusta, vale la pena.
Empezamos, que hay que dejar que se enfrÃe antes de servirlos y no nos va a dar tiempo.
Se lavan y secan los limones y se ralla en juliana, es decir, con la parte de los agujeros más grandes del rallador, la parte más amarilla de la cáscara. Se pone en un cazo con agua frÃa y se deja cocer unos tres minutos. Despúes, se enjuaga y se cuela, porque ha de quedar completamente seca. Se calientan entonces dos cucharadas de agua con unos treinta gramos de azúcar, sin dejar de remover, dejando que se disuelva completamente. Se añade la cáscara de limón y se cuece a fuego muy lento, hasta que esté confitada. Se escurre y se reserva.
Corta el bizcocho en discos del tamaño de los cuencos en que hayas pensado servir la crema de limón y colócalos en el fondo. Reparte por encima el yogur batido con la miel y deja una hora en la nevera. Mientras, exprime los limones, bate los huevos con el zumo filtrado y mézclalo sin dejar de batir con el resto del azúcar. Esta crema se cuece al baño marÃa, hasta que esté firme y espumosa. Se retira del fuego, se añade la mantequilla y se deja templar. Cuando esté frÃa, se reparte en los cuencos que ya habÃas preparado, se alisa la superficie y se vuelve a meter en el frigorÃfico hasta la hora de servirlo. En el momento de sacar a la mesa, se decora con la cáscara de limón que se habÃa confitado con anterioridad y se espolvorea con una pizquita de azúcar.