Caldo básico.
escrito en A la mesa, Carnes, Sopas y Cremas | 
Con este caldo, del que siempre has de tener reservas, en el congelador, tienes, no sólo la base para cualquier sopa, con sólo añadirle un poco de pasta fina, sino también el fondo para muchÃsimos platos más consistentes. Más sencillo, imposible.
Aunque los ingredientes pueden variar, éstos son los básicos: un cuarto trasero de pollo, un par de huesos de cerdo, otro par de huesos de ternera, un hueso de jamón, para darle más sabor, verduras, entre las que no debe faltar la zanahoria, el nabo, la chirivÃa, el puerro y el apio, y que puedes encontrar en la sección de verduras del supermercado, perfectamente preparadas en bandejas especiales, agua y sal.
En una cacerola grande, para que te quepan bien todos los ingredientes, pones agua abundante, un pellizco generoso de sal y un poco de azafrán, para que el caldo, con color, parezca más apetitoso. Lavas bien los huesos y el trozo de pollo y lo pones en la cazuela, que se va calentando mientras preparas las verduras, perfectamente peladas y lavadas. Ten en cuenta que te vas a comer la sustancia que salga de todas ellas. Cuando las tengas en perfectas condiciones, las añades a la cazuela y dejas que todo vaya, lentamente, cociendo.
Cuando esté hecho, cuelas el caldo y aprovechas el pollo y las verduras para la comida de ese dÃa, aompañado por un plato de sopa de fideos, que harás añadiéndolos a un poco de caldo que habrás puesto, aparte, en un cazo al fuego.
El resto del caldo lo puedes congelar en diferentes cacharros, procurando que tengan el tamaño adecuado para la cantidad que necesites cada vez que descongeles.